Claudia Rojas Awad

El acto de la inmoderada y justa: Tu Romano, recuerda tu misión,
ir rigiendo los pueblos con tu mando, estas serán tus artes, imponer leyes de paz,
conceder tu favor a los humildes y abatir combatiendo a los soberbios.


Virgilio (poeta de la época de Augusto)

Baudica, Mujer guerrera de los Icenos, entrenada desde pequeña para la lucha. Una que, como todos los llamados Celtas, le daba mucha importancia a su independencia y, además, no hacía distinción entre hombres y mujeres. Lo curioso de la historia de Baudica es que tuvo “sólo” dos hijas, no un hijo varón y aun siendo su esposo Praustago el Rey de los Icenos, cuando este muere (por hábito romano, no celta), sus hijas no pueden ser consideradas herederas. Su reino, bienes, tierras fueron entonces totalmente confiscados, como si hubiese sido conquistado, contraviniendo el principio de la ley inmoderada de Roma. Su pueblo la elige como líder para operar una resistencia y un levantamiento frente a los romanos, con toda la furia celta arrasando todo frente a esa falsa conquista, frente a esa falta de conquista. No consiguió finalmente ganar, pero nunca se le vio perder, nunca se le vio morir.

Entrenada desde pequeña para la lucha, quienes la conocen desde hace años la escucharon hablando de su padre, hablando de su pueblo, hablando de lo que iba a defender. Claudia, de estudiante de la chile, era de aquellas que participaba en Todo, desde los seminarios más crípticos a los eventos bailables. Amiga de los que meten bulla y silenciosamente cómplice de los marginados.
Como una buena mujer astuta, se va de su casa (como lo hizo literalmente varias veces) y se va de gira por parajes complejos como el Cavas y por algunas sedes de la profunda escuela transgeneracional. Luego de años vuelve con su frase emblemática: “Volví a la chile, estoy cansada de ver triángulos por todas partes”. Fue así como entró velozmente a formar parte de todo, como buena hiper participante: cursos de actualización, el diplomado, magíster y por supuesto a eQtasis. Esto le regaló tanta vida como la que ella misma entregaba, con todo, llegando a quebrarse una pata si fuese necesario por el equipo, de nuevo, literalmente hablando.

Gustaba de cambiar peinados, se le pudo ver con algo así como 45 diferentes y casi de la misma manera se le podía ver en una misma semana, como Claudia la terapeuta, la estudiante, la profesora, la aceptante, la cuestionadora, la supervisora, la que aprende de otros, la que entrega todo lo que sabe, la tesista y la que ayuda a todos los tesistas, la gestionadora y la que pide que otros le gestionen las cosas, la apurada, la que no sabe terminar velozmente, la que habla, la que calla para escuchar a otros, la que sonríe mientras te escucha y te mira, tratando siempre de leerte más allá de lo que dices. Claudia, la que sonríe mientras te escucha y te mira.
Comprendió la relación entre la filosofía y la metodología, aun siendo un animal eminentemente clínico en su disciplina, a veces, un puma. Se dedicó y se dedicó a otros, para llegar a ser ella misma, nunca escatimó en regalar tiempo a cada estudiante, a cada consultante, de eso hay cientos de ejemplos que hoy hablan de ella. Obtuvo finalmente un reconocimiento al obtener la beca del Departamento de Psicología para entrar al Doctorado, siendo la postulante mejor evaluada y logrando un inédito beneficio que venía a tributar su trayectoria y dedicación. Aun en este momento de cúspide, las cosas no serían fáciles, pues se sobrevino nuevamente aquel padecimiento silencioso, pero ella podía seguir: ¿Por qué? ¿Para qué? Claudia no necesitó nunca poder, necesitaba movimiento.

Un poeta inglés del siglo XVIII, William Cowper, dedica un poema a Baudica, del cual en varios fragmentos parece que habla de tantas otras luchadoras:
Sonidos, no armas, ganarán el premio. Armoniza el camino a la fama.
Entonces la progenie que brota de los bosques de nuestra tierra,
armado con truenos, vestido con alas, dará un mando mundial más amplio.

Su cuerpo fue invadido cual territorio -sin permiso- por una enfermedad que jamás pudo con ella. No consiguió ganar, pero jamás se le vio perder y nunca te veremos morir para nosotros. Ojalá estés por ahí con Baudica, fumando un cigarrillo y riendo, recordando entre ambas, lo que son las verdaderas conquistas.


Aquí una recopilación de los primeros saludos de los compañeros de eQtasis


Un altar mexicano para Claudia

Yunuen Vital, alumna del Magíster de Claudia, mexicana (en la foto a la derecha), fue quien organizó este altar el 31 de octubre en el Parque Almagro. En la actividad también colaboró Xóloti, junto a otros mexicanos residentes en Chile. Permaneció expuesto hasta el 02 de noviembre.


Las imágenes y el detalle de la caminata por Claudia (07 noviembre)

Ver más de la caminata por Claudia

Al rededor de unas 30 personas, entre ellos familia, amigos, colegas, estudiantes, se acompañaron caminando para saludar a Claudia Rojas.


Homenaje del Doctorado en Psicología

Ver video y comentarios


Carta de sus estudiantes de Magíster en Psicología Clínica, Universidad de Chile


Claudia Rojas Awad

Claudia es una de las pocas personas de algún modo indisociable de eQtasis. Su esencia y la del equipo se fundieron con tal fluidez y reciprocidad, que al hablar de eQtasis se está hablando de ella también. Quizás por esto la vimos participar en eQtasis y los espacios de formación de la línea sistémica año tras año, siempre corriendo, llena de proyectos, pero con ganas de estar ahí, de estar en todas. Con sus rulos, pucho en la mano, mirada aguda y atenta, sonrisa en los ojos.
Pero no es esta participación y disposición a colaborar en cuanto pudiera lo que define lo indisociable, sino su habilidad de relacionarse con todos y todas -independiente de la edad y experiencia-desde una genuina curiosidad y respeto, propiciando diálogos en que aflorara lo mejor de cada uno y al mismo tiempo potenciando miradas críticas, éticas y políticas. No es casual que tantos y tantas la queramos entrañablemente, que siga siendo nuestra coterapeuta, figura X y amiga en diálogos imaginados.


Una de las publicaciones de Claudia Rojas

La psicoterapia de habilidades parentales en el contexto chileno: presencia y control de un tercero en la relación terapéutica.

Alejandra Henríquez Prieto, Juan Francisco Sagüez May, Analía Socorro y Claudia Rojas Awad

Resumen

Se presenta un análisis teórico-crítico respecto de las posibilidades de la psicoterapia de habilidades parentales, demandada por Tribunales de Familia. Se revisan los mecanismos de poder que operan en la relación entre el Estado, el aparato judicial y los dispositivos de salud mental, identificando tensiones y riesgos éticos de la psicoterapia mandatada, la que parece no reconocer la particularidad contextual, histórica y relacional en que emerge, ni sus alcances políticos, que no favorecerían la transformación social.

Cómo citar:

Prieto, A. H., May, J. F. S., Socorro, A., & Awad, C. D. L. M. R. (2019). La psicoterapia de habilidades parentales en el contexto chileno presencia y control de un tercero en la relación terapéutica. Revista Rumbos TS. Un espacio crítico para la reflexión en Ciencias Sociales, (20), 11-29.


FOTOGRAFIAS DE CLAUDIA ROJAS EN eQtasis


2 thoughts on “Claudia Rojas Awad

  1. Gracias Claudia por todo lo entregado, tuve la suerte de conocerte durante mi proceso de formación de postgrado, debo decir que dejaste una huella importante.
    Gracias por los conocimientos, pero más aún por la calidad humana y el apañe en todo lo que significaron esos años.
    Te recordaré siempre
    Atte.

  2. Qué difícil puede ser dedicarse a escribir palabras que aluden a una despedida.

    Creo que el impacto de Claudia en la vida de tantas, tantas personas se ilustra en el efecto estremecedor y doloroso de su partida, no hay nada que pueda aliviar el sufrimiento de sus más cercanos y sus más queridos, si para aquellos que compartimos brevemente con ella, deja una huella y una marca indeleble.

    Recordaré siempre a Claudia como una aguda, intrépida, curiosa e incisiva maestra, siempre produciendo ideas nuevas, replicando argumentos y proponiendo más, fue una docente inspiradora y una clínica prodigiosa, lo sé porque su lucidez y su genialidad rebosaban en todo lo que hacía.

    Prometo llevarla siempre conmigo, en su fuerza, en su crítica, en su creatividad y su sello tan auténtico, su risa sincera y su preocupación tan verdadera por acompañar los procesos de otros, por dar dignidad y voz a nuestros consultantes, a nuestros participantes, y a nosotros mismos como sus estudiantes.

    Brindo hoy y siempre por la vida de Claudia, por su belleza y su lucha.

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